Chopard: 50 años de Happy Diamonds
En el año 1976 Chopard protagonizó una pequeña gran revolución que cambiaría para siempre la manera en la que la industria relojera y joyera entendía y plasmaba los diamantes: estas valoradas gemas dejarían de mostrarse inertes e inmovilizadas, para convertirse en objetos vivos, sueltos y en perpetuo movimiento.
Por aquel entonces, e inspirándose en el resplandor del sol sobre las salpicaduras del agua de una cascada en el corazón de la Selva Negra, la Maison concibió un concepto innovador -o más bien una auténtica filosofía-, el de los “Happy Diamonds”, sin engastes y capaces de desplazarse espontáneamente con la arbitrariedad del azar.
Caroline Schefele, copresidenta y directora de Chopard, afirma que creció con la idea, inspirada por su propia madre, de que los diamantes “son más felices cuando están libres”, una poética visión que la marca recupera ahora con la colección “Happy Diamonds Heritage”.

El regreso de un clásico
La colección “Happy Diamonds Heritage” revisita sus orígenes a través de un prisma contemporáneo, dando forma a dos reediciones inspiradas directamente en los modelos “Happy Diamonds” originales. Dichas creaciones se concibieron en dos tamaños, una dualidad ahora recuperada. Las cajas de tipo cojín con ángulos redondeados de las nuevas propuestas reinterpretan la atrevida geometría de los años 70, en un sutil equilibrio entre el círculo y el cuadrado. Se trata, de hecho, de una forma de caja que acentúa la percepción del movimiento de los diamantes.
Tal y como sucede con las piezas históricas, los relojes disponen de una esfera de ónice pulida, cuya superficie absorbe la luz y amplifica el dinamismo de los diamantes, creando un contraste sorprendente. El conjunto compone una coreografía de piedras preciosas que cobra vida con cada gesto. Entre dos cristales de zafiro, los diamantes se deslizan libremente alrededor de la esfera, en un ballet luminoso y perpetuo que captura la magia de la creación original, galardonada en 1976 con la Rosa de Oro de Baden-Baden.
El modelo de 34 mm, elaborado en oro amarillo ético de 18 quilates y realzado por 21 Happy Diamonds está equipado con el movimiento de carga manual Chopard 10.01-C, íntegramente diseñado y ensamblado en la Manufactura. Visible a través de un fondo abierto, asegura una reserva de marcha de 45 horas. Este calibre, introducido en 2024, mide tan solo 15,70 mm de diámetro y 2,90 mm de grosor, lo que lo convierte en uno de los movimientos mecánicos más pequeños y estrechos del mundo.
En cuanto a la versión de 24 mm, esta cuenta con 9 diamantes y con movimiento de cuarzo.

Transmitiendo emociones
Además de los relojes, “Happy Diamonds Heritage” se completa con una serie de joyas –anillo chevaliére, gemelos, alfiler de corbata y colgante-, realizadas en oro amarillo ético de 18 quilates y ónice.
Por su carga emocional, cabe destacar el colgante “Happy Clown”. Ideado en 1985 por la joven Caroline Scheufele, inspirada en el mundo del circo, vio la luz en secreto gracias a Karl Scheufele, que encargó la realización de esta joya para su hija.
El “Happy Clown” regresa con dos nuevas interpretaciones: con una constelación de piedras en movimiento (rubíes, zafiros, esmeraldas) o con pavé de diamantes.