Hermès y la asimetría de las líneas
Desde 1978, el reloj Arceau cultiva la asimetría de las líneas, la inspiración ecuestre y la exploración del savoir-faire relojero. Bajo su sobria apariencia, su caja redonda es, en realidad, un espacio abierto para la creatividad. Con el reloj Arceau Cavalier en Formes, el tiempo se conjuga entre grandes complicaciones relojeras y artes decorativas.

Tras círculos y cuadrados, fragmentado en formas cubistas, cobra vida un jinete creado por el ilustrador Gianpaolo Pagni. Esta composición inicialmente creada para un pañuelo de seda ha encontrado en el reloj un nuevo marco para desplegar su fuerza evocadora. El artista encontró su inspiración en una litografía ecuestre procedente de la colección Émile Hermès; retuvo la silla de montar y luego recompuso en motivos geométricos la figura del jinete.
Un cristal de zafiro depositado directamente sobre la esfera tras haber sido delicadamente pintado por sus dos caras desvela una escena que se construye con estratos de destellos y matices. Bajo su transparencia se despliegan pequeñas láminas grabadas, mientras que formas cuadradas y redondas pintadas a mano sobre azul liso hacen que la superficie cobre vida. En el centro de este equilibrio visual destaca un caballo grabado en oro amarillo. Gracias al juego de superposiciones entre grabado, pintura y transparencia, la esfera capta la luz y despliega una profundidad casi escultural.
Ese baile pictórico se produce sobre un tourbillon Lift, ubicado a las 6, cuya jaula retoma el motivo de la H doble del ascensor histórico de la tienda parisina, situada en el 24, rue du faubourg Saint- Honoré. Invisible a los ojos, pero esencial para el alma del reloj, una repetición de minutos orquestada por el movimiento H1924 de cuerda manual presta su voz a este modelo.

En una caja de oro blanco de 43 mm, el Arceau Cavalier en Formes, limitado a 6 ejemplares, se viste con una correa de aligátor azul abisal confeccionada en el taller de Hermès.